Boa constrictor - Boa constrictora

Siempre se debe recordar que son animales salvajes y como tales pueden llegar a ser agresivos; aun cuando hallan sido dóciles durante años, pueden atacar si un movimiento, un olor o cualquier otro factor les hace sentir peligro. Asimismo si se despierta su instinto de cazadoras puede ser más peligroso aun que si atacan para defenderse. Las boas junto con las pitones y las anacondas integran el grupo de las serpiente gigantes, y de estos tres, las boas son las más pequeñas. Existen diversas especies de Boas, hay algunas que llegan a los 90 cm de adultas como las boas de Arena hasta las Constrictor que son las que nos interesan, que llegan a medir de adultas entre 2,5 y 5 metros. Por lo tanto requieren de un gran espacio para su cautividad. Una boa bebe de 40 cm bien alimentada llegará al final de su primer año de vida al metro de longitud fácilmente, y para el final de su segundo año rondara los 2 metros. No hay formulas exactas, pero obviamente cuanto mayor espacio disponga para moverse mejor. Podemos tener una boa de 2 metros en un terrario de 1 metro x 50 cm x 50 cm, estará un poco apretada pero vivirá bien. Sin embargo para un boa adulta requeriremos de un espacio de 1,8 metros o más. Debemos considerar que una boa adulta es una poderosa constrictora capaz de enroscarse en muebles, artefactos y personas. Manejarlas se vuelve complicado cuando pasan los 2,5 metros y pesan unos 20 kilos. Su peligrosidad es relativa, teniendo todas las precauciones necesarias el riesgo es "casi" nulo. Porque "casi", por lo ya explicado anteriormente, son animales salvajes, por ende impredecibles. También puede atacar si están molestas e insistimos con nuestra actitud; generalmente suelen advertir los ataques con "silbidos" o "resoplidos" y con una posición de ataque muy particular, describen una "S" con la parte anterior del cuerpo y disparan la mordida como si fuera un resorte. Por último pueden atacar porque nos confundieron con comida, esto es un poco más complicado porque en este ataque puede que no nos suelten inmediatamente, aunque probablemente se darán cuenta enseguida cuando muerden que no somos un ratón. Cuanto mayor el tamaño mayor la peligrosidad. Lo primero que tenemos que averiguar para empezar a comprender su comportamiento es su anatomía y fisiología. Las Boas son reptiles y como tales son ectotérmicos, es decir de “sangre fría”, regulan su temperatura con factores externos, como tomando sol, metiéndose en cuevas o en el agua según quiera aumentar o disminuir su temperatura. El hecho de no tener que regular su temperatura internamente hace que tengan poco consumo de energía, pero que pasen mucho tiempo usando los recursos externos de temperatura para lograr una óptima digestión y resistencia a las enfermedades. En el curso de la evolución las serpientes perdieron mas que las patas. Los oídos y el pulmón izquierdo han virtualmente desaparecido en alguna especies. Otros órganos que están de a pares como los riñones, testículos y ovarios se desplazaron a lo largo para quedar en línea, es decir no uno al lado del otro. Los boidos todavía tienen un pulmón izquierdo funcional y vestigios de una pelvis. Tienen una uñas como resto de lo que fueron las patas traseras a los costados de la cloaca, sobre todo en los machos. Su piel es seca, escamosa y sumamente elástica, lo cual junto con su mandíbula increíblemente flexible hace que puedan tragar presas varias veces más grandes que su cabeza. Su largo estomago hace que pueda aprovechar de grandes presas y cantidades de presas también. Esto junto con su eficiente sistema digestivo y su lento metabolismo hace que pueda estar meses sin alimentarse.
 
 
 
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