Aguila imperial

Esta especie se localiza, casi con exclusividad, en la Península Ibérica, en donde habita todo el año, defendiendo su territorio con gran celo. Sus hábitats idóneos son las áreas de bosque esclerófilo típicamente mediterráneo, donde se entremezclan los matorrales, los pastizales y los riachuelos. Está presente sobre todo en las campiñas bajas del centro y sur de la Península Ibérica. Los ejemplares más jóvenes pueden ser capturados por otras aves rapaces y por zorros. El alarmante descenso de su población se debe, no obstante, a causas exclusivamente humanas: caza ilegal, electrocución, transformación de zonas forestales en regadíos, empleo exagerado de pesticidas, etc. A pesar de ser un ave numerosa durante la primera mitad del siglo XIX, actualmente el número de parejas reproductoras apenas supera la centena. Nidifican en árboles y son amantes de su territorio, en el que disponen de varios nidos utilizados en rotación. Estos nidos, según los árboles disponibles (normalmente alcornoques y pinos), pueden estar en lo alto y también a poca altura. A principios de año comienza su llamativo cortejo, de manera que hacia marzo ya están las parejas consolidadas. Es en esta época, durante la reproducción, cuando más sensible es el águila imperial a la presencia humana. Incluso puede abandonar la puesta si es molestado y nidificar de nuevo en un lugar más tranquilo. Los dos o tres polluelos salen del cascarón a principios de junio, después de una incubación de 43 días. Con 35 días tienen ya el plumaje completo, y con 6 meses vuelan ya, regresando las primeras veces al nido para dormir. Al contrario de lo que ocurre con las águilas reales, los dos polluelos suelen llegar a adultos, excepcionalmente incluso tres, aunque en épocas de escasez también practican el cainismo. Cuando los progenitores deben abandonar el nido, cubren los huevos o los polluelos con ramitas verdes. Al transcurrir dos meses, los pollos se alejan del nido, siendo todavía vigilados por los padres. Esta tutela se aminora, llegando a transformarse en un comportamiento agresivo, que obliga a los jóvenes a dispersarse. Volverán a los tres o cuatro años, convertidos en adultos, para criar cerca de la zona donde nacieron. Sólo a los 6 años de edad alcanzan el plumaje de las águilas imperiales adultas. En comparación con el águila reall, sus garras son más débiles, dedicándose a la caza de animales menores, a los que ataca casi siempre en el suelo. Básicamente son ardillas terrestres, conejos y liebres. Se sabe que atacan también a las ocas de corral. Algunas veces sale la pareja a cazar; mientras uno levanta la presa el otro la captura. Comen también carroña de animales.
 
 
 
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